Veinte años después, Spider-Man 2 sigue siendo para muchos la mejor película de superhéroes. Analizamos su historia, su villano, sus escenas clave y su legado.
En 2004, Sam Raimi hizo algo que muy pocos directores consiguen: una secuela mejor que la original. Spider-Man 2 no es solo una buena película de superhéroes; para muchos críticos y fans es la mejor que se ha hecho. Dos décadas después, con el MCU, el Spider-Verso y el multiverso de por medio, sigue siendo la referencia.
Ficha rápida
| Estreno | 2004 |
| Director | Sam Raimi |
| Guion | Alvin Sargent, a partir de una historia de Alfred Gough, Miles Millar y Michael Chabon |
| Reparto | Tobey Maguire, Kirsten Dunst, Alfred Molina, James Franco, Rosemary Harris |
| Música | Danny Elfman |
| Premios | Óscar a los mejores efectos visuales; nominada en las dos categorías de sonido |
Peter Parker quiere dejarlo
La genialidad de la película está en su punto de partida: Peter Parker quiere dejar de ser Spider-Man. No por cobardía, sino porque el precio es insoportable. Pierde trabajos, suspende en la universidad, no puede pagar el alquiler y ve cómo Mary Jane se aleja de él. El traje no le da poder: le quita la vida.
Su crisis llega a afectar a sus poderes, que empiezan a fallarle, hasta que decide tirar el traje a la basura. Es un homenaje directo a The Amazing Spider-Man #50 (1967), «Spider-Man No More!», y una de las imágenes más icónicas de la película. Esa idea, que ser héroe tiene un coste real, es lo que la eleva por encima de casi todas las películas del género.
El Doctor Octopus de Alfred Molina
Otto Octavius no quiere dominar el mundo. Es un científico brillante y bondadoso, mentor de Peter, que pierde a su mujer y el control de sí mismo en el accidente de su experimento de fusión. Los brazos mecánicos, que se comunican con su cerebro, acaban dominándole. Su historia es un reflejo de la de Peter: dos hombres aplastados por las consecuencias de sus decisiones.
Alfred Molina hace un villano humano y trágico, y es tan bueno que volvió al papel diecisiete años después en No Way Home. Lo tienes en lo más alto de nuestro ranking de villanos del cine.
La escena del tren
La pelea sobre el tren elevado es el gran momento de la película y uno de los mejores momentos de acción del cine de superhéroes. Pero lo que la hace grande es lo que viene después: Peter, sin máscara y agotado tras frenar el tren con sus telarañas, cae inconsciente, y los pasajeros que acaba de salvar le sostienen y le protegen. Le devuelven la máscara y prometen no contar a nadie quién es. La ciudad cuida de su héroe.
Mary Jane y la tía May
La historia de amor con Mary Jane es el otro gran pilar: ella está a punto de casarse con otro, y Peter tiene que decidir si le cuenta la verdad. Y la tía May de Rosemary Harris protagoniza uno de los discursos más bonitos de la saga, sobre por qué la gente necesita héroes, justo cuando Peter más necesita oírlo.
El legado
Spider-Man 2 ganó el Óscar a los mejores efectos visuales, y el crítico Roger Ebert le dio la máxima nota. Su influencia se nota en casi todas las películas de superhéroes posteriores que han intentado equilibrar espectáculo y drama personal. Si quieres enseñarle a alguien lo que puede llegar a ser una película de superhéroes, le pones esta.
Puntuación: 10/10. Si te preguntas quién es el mejor Spider-Man del cine, te lo contamos en Tobey Maguire vs. Andrew Garfield vs. Tom Holland.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Spider-Man 2 se considera la mejor película de Spider-Man?
Por su equilibrio entre acción y drama: una historia muy humana sobre el precio de ser héroe, con un villano trágico y escenas memorables como la del tren.
¿Qué Óscar ganó Spider-Man 2?
El Óscar a los mejores efectos visuales.
¿Hay que ver la primera antes?
Sí, conviene: es la continuación directa de Spider-Man (2002).
